El especialista señala un aumento en la demanda de retiro de implantes, impulsado por motivos de salud, bienestar y un cambio en la percepción de la imagen corporal
En México, la explantación mamaria ha registrado un crecimiento sostenido en los últimos años, en contraste con décadas anteriores en las que el aumento de busto era uno de los procedimientos estéticos más solicitados. De acuerdo con el Dr. David De Rungs, cirujano plástico certificado y director del De Rungs Plastic Surgery Wellness Center, este fenómeno responde a una combinación de factores médicos, físicos y personales que llevan a cada vez más mujeres a optar por el retiro de sus implantes.
El Dr. David De Rungs explicó que en su práctica clínica ha observado un cambio significativo en la forma en que las pacientes se relacionan con su cuerpo y su imagen. Señaló que muchas mujeres buscan mayor comodidad física, reducir riesgos asociados al uso prolongado de implantes y recuperar una apariencia más natural, acorde con su etapa de vida.
Aunque celebridades internacionales han visibilizado públicamente esta decisión, el especialista subrayó que la mayoría de los casos corresponden a mujeres que, de manera privada, deciden retirar sus implantes tras años de uso. Entre las razones más frecuentes se encuentran molestias físicas, contractura capsular, ruptura del implante y la preocupación por posibles síntomas relacionados con padecimientos autoinmunes.
El Dr. David De Rungs detalló que cada paciente es sometida a una evaluación integral previa al procedimiento, con el fin de definir la técnica quirúrgica más adecuada. Las opciones incluyen la explantación tradicional y la explantación en bloque, que contempla la extracción del implante junto con la cápsula que lo rodea, indicada en casos específicos. En algunos escenarios, la cirugía se complementa con una mastopexia o levantamiento mamario para mejorar la forma del busto tras la extracción.
Finalmente, el Dr. David De Rungs consideró que el aumento en la explantación mamaria no debe entenderse como una tendencia pasajera, sino como parte de una transformación cultural en la que las mujeres priorizan el bienestar integral y redefinen la estética desde una perspectiva personal y de salud.