La marcha de la llamada "Generación Z", realizada el pasado sábado 15 de noviembre en distintas calles de la Ciudad de México, provocó un nuevo episodio de confrontación política entre los liderazgos de Morena y el Partido Acción Nacional (PAN). La movilización, en la que participaron principalmente jóvenes, derivó en incidentes de violencia que generaron reacciones encontradas entre ambos partidos.
El dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, criticó la actuación de las autoridades durante la protesta. Según el panista, la intervención del Estado constituyó una "respuesta violenta" que, afirmó, refleja "miedo" del gobierno federal ante una generación políticamente activa. Romero destacó la participación juvenil como un signo de "esperanza" y sostuvo que los jóvenes "no aceptan vivir con miedo", al tiempo que insistió en que el uso de fuerza y gas contra manifestantes no es conducción democrática, sino autoritarismo.
Por su parte, Luisa María Alcalde, dirigente de Morena, aseguró que la protesta fue orquestada por los mismos de siempre, desestimando que se tratara de un movimiento espontáneo. Tras los incidentes, defendió que en el país se garantiza la libertad de expresión y minimizó las críticas sobre el manejo gubernamental de la movilización.
En el terreno estratégico, Acción Nacional reiteró que la juventud será el corazón de su relanzamiento hacia el proceso electoral de 2027. Morena, en contraste, informó que centrará sus esfuerzos en fortalecer su estructura territorial como parte de la continuidad del proyecto de la Cuarta Transformación.
Hasta el momento, las autoridades no han precisado mayores detalles sobre los hechos ocurridos durante la marcha, mientras organizaciones civiles han solicitado investigaciones para esclarecer el origen de los enfrentamientos y el uso de fuerza pública.