El colectivo Futuro Vegetal, conocido por su defensa de la desobediencia civil no violenta, asumió la responsabilidad del reciente acto vandálico en la residencia del futbolista Lionel Messi en la isla de Ibiza. Utilizando pintura de colores rojo y negro, los activistas alteraron la fachada exterior de la casa, en un acto que describieron como una protesta contra la responsabilidad de los ricos en la crisis climática.
En un comunicado difundido a través de sus redes sociales, Futuro Vegetal explicó las razones detrás de su acción, señalando que la mansión, adquirida por Messi por la suma de 11 millones de euros, representa, según ellos, un símbolo de las prácticas insostenibles y el exceso de los adinerados. La mansión es un edificio ilícito que el futbolista compró por la enorme suma de 11 millones de euros, declararon, justificando su acto como una forma de concienciar sobre la emergencia climática.
Este incidente ha generado una oleada de reacciones, tanto de condena como de apoyo. Mientras algunos critican el acto como una violación de la propiedad privada y una acción que no contribuye a la solución de los problemas climáticos, otros ven en él un llamado de atención sobre la desigualdad y la necesidad de una mayor responsabilidad ambiental por parte de las élites.
Las autoridades locales en Ibiza han comenzado una investigación para determinar los daños y identificar a los responsables. Por su parte, representantes de Lionel Messi aún no han emitido una declaración oficial sobre el incidente, aunque se espera que el jugador tome medidas legales.
Este acto de protesta se enmarca en una serie de acciones similares llevadas a cabo por Futuro Vegetal, que ha ganado notoriedad por su enfoque directo y a veces controversial para llamar la atención sobre la crisis climática. El colectivo defiende que las acciones drásticas son necesarias para despertar la conciencia pública y presionar por cambios políticos y sociales que aborden la emergencia ambiental.